martes 14 de julio de 2009

LBD Summer



Alexander McQueen



Maison Martin Margiela



L´Warren Scott



Giambattista Valli



Ann Demeulemeester



Chanel



Armand Basi One.

The Little Black Dress.
Le Petit Robe Noire.
El Vestidito Negro.
Probablemente, la mayor aportación a la moda del siglo XX que sigue siendo revisitado y reinterpretado en el XXI temporada tras temporada.

sábado 11 de julio de 2009

La música de Alterego



CatPeople
Radio

miércoles 8 de julio de 2009

Zapatos Prestados







Con telas recicladas de anteriores desfiles, con menos luz, sin flores en la pasarela y sin claveles en los asientos de los invitados, con apenas bordados debido a que ya no tiene bordadoras, con poco color, con pocas combinaciones de esas que hacían suspirar, con zapatos prestados, el Maestro Lacroix ha tirado de pasión para presentar la que puede ser su última colección de Costura.
No suelo comentar desfile a desfile. Prefiero hacerme eco de lo que me gusta, me disgusta o me emociona. Y el desfile de Lacroix me ha emocionado.
Porque no se rinde, porque probablemente sea el último gran couturier de los de antaño, porque el ruido de los acreedores en la puerta no puede hacernos olvidar los momentos que nos ha dado. Porque le mueve la pasión por lo que hace y eso merece el máximo RESPETO.
Conozco a un señor que en los difíciles tiempos de la posguerra hizo la Primera Comunión con unos zapatos prestados. A día de hoy no lo ha olvidado. A día de hoy guarda eterna gratitud a la señora (eso sí es una Señora) que se los prestó para que pudiera comulgar. A día de hoy se le llenan los ojos de lágrimas cuando lo recuerda.
Como a la gélida Roitfield abrazando al Maestro.
Es el poder de unos zapatos prestados.
Son aquellas pequeñas cosas...

martes 30 de junio de 2009

Divas



El sábado por la tarde, aprovechando que hacía un sol de justicia (y ya se sabe que por estos lares un rayo de sol basta para echar a la gente en masa a las calles) salimos de cañas a una hora intempestiva: ocho y media de la tarde.
Nos dirigimos de cabeza a la Plaza del Sol donde nos encontramos con los Sres. de B que se unieron a nosotros en una francachela que, al menos para algunos, duraría hasta las primeras horas del alba (qué bonito me ha quedado esto!).

Al grano: es imposible salir a esas horas. Ya no tenemos edad. Todo está tomado por hordas de adolescentes con sus mejores galas dispuestos a meter (si les dejan) y a emborracharse con poco dinero y mucho teatro (lo tuyo es puro teatro...). Da igual. Lo mejor de todo son ellas. Ellos cultivan ese look "me pongo cualquier cosa y el pelo no lo llevo planchado sino que me nace así". Mucha zapatilla, mucha bermuda, mucha sudadera (con el calor que hacía) y sobre todo, mucho calzoncillo. Ya expuse en otra ocasión mi teoría sobre cómo saber la edad de un chico/hombre/varón con sólo mirarle el pantalón. Aclaro: se ha de mirar cómo lleva el pantalón. No otras partes. Eso no suele delatar la edad.

Ellas son un circo. Divas de barrios bien (clones de Lady Gaga, el gran fiasco de la temporada) mezcladas con chonis poligoneras que aportan ese punto de descaro y color tan necesario en estos tiempos de crisis perpetua. Observando esta verdadera pasarela del casual uno entiende en toda su magnitud el fenómeno de la moda pronta. Y también de dónde sale la fortuna del querido y nunca bien ponderado, Amancio (un reconocimiento oficial para este hombre ya!!).
Si la edad de un hombre puede ser adivinada por su forma de llevar los pantalones, la de las chicas es inversamente proporcional al tamaño de su falda (o de lo que sea que les hayan vendido como tal). Cuanto más corta, menos años.

Mención especial para la chica blanquísima de piel, super skinny (todas lo son) de vestido amarillo, taconazos imposibles y pelo copiado de desfile de Galliano. Toda una obra de ingeniería civil que la niña lleva con la misma naturalidad que yo los vaqueros. Quizá con más naturalidad.



Igualmente, mención super especial para el pibón moreno de jersey de rayitas a modo de vestido (insisto: no era un vestido; era un jersey) con las mejores piernas que recuerdo haber visto en directo en mucho tiempo. Se la puso dura (sin perdón) hasta a los indigentes que por allí pasaban. Sus cansados ojos no podían creer que se les despertara el deseo con algo que no llevara la marca Don Simón bien visible.

Las poligoneras son harina de otro costal. Estaban fuera de su hábitat natural, demasiado lejos de los barrios bajos (porque están en la parte baja de la ciudad) pero no hay nada que no pueda solucionar unos vaqueros de pata de elefante de tiro bajo, un buen tanga bien a la vista y unos estupendos pendientes tamaño XXL. Ah, si. El piercing en el labio también es fundamental. Cómo he podido olvidarlo.
Tienen, sobra decirlo, menos clase que las divas pero les sobra caradura y desparpajo natural. Hablan a voces, no ocultan su borrachera (al contrario, la fomentan) y dicen tacos a la velocidad del rayo. Muy grandes. Musas a su manera. Mucho más interesantes que los poligoneros. Nada que ver. Ellos son un royo. Insisten en ponerse dos pares de calcetines en sus zapatillas además de todo lo necesario para completar su uniforme: piercing, gorras, tatus.... un cansancio.
Es lo que tiene el verano, que saca lo mejor de nosotros mismos. Piel al alcance de la mano. Divas ignorantes de todo lo que provocan a su paso. O no?.
Un gustazo para la vista y para los sentidos.

Reacciones secundarias: deseo incontrolable de que una pastilla milagrosa del coñazo de Morfeo te devuelva a los diecisiete después de vivir mil años (como dice la canción).
La cándida adolescencia. El verano. La vida.



Sigue el descuartize posterior a la muerte del gran Jacko. Debo confesar que de siempre me fliparon sus vídeos y esa manera tan personal de entrar a saco en todo lo que hasta entonces (y sólo hasta entonces) había sido la música negra y transformarla en otra cosa. Algo nuevo. Algo diferente e inimitable (a pesar de la cantidad de imitadores que le salieron). Me alegro de ver que la gran Latoya sigue viva y da su opinión al respecto. Me sorprendo al ver a Janet y al padre (aquel que le maltrataba de pequeño) en una entrega de premios compungidos y diciendo obviedades. Me asquea comprobar que la picadora de carne de los medios tiene sustancia para varios meses, algo nunca visto desde Lady Di. Me reconforta ver las únicas lágrimas sinceras de todo este circo, la de sus millones de fans en todo el planeta. Y flipo con su madre haciendo la compra...

El ángel más bello de Charlie también nos dejó esta semana. Me niego a ver ni siquiera un fragmento por pequeño que sea del reality que dejó grabado. No quiero (ni tampoco necesito) verlo. Es demasiado real para alguien tan irreal. Echando un vistazo a la retrospectiva que ofrecen las cadenas sobre su vida, es extrañamente doloroso verla tan joven, tan guapa, tan rubia, tan texana, tan sueño americano...

Igualmente me ha producido una enorme impresión el Callejeros Viajeros de ayer. Mi segundo programa favorito (después de Callejeros Chonis y Tanos y viceversa), dedicaba el viaje semanal a Dubai. Un pequeño país del Golfo que nada en petroleo y es propiedad exclusiva de su jeque. Impagable la cara de palo que ponían dos millonarias españolas cada vez que la reportera les preguntaba por el sueldo que cobran los jardineros, limpia-piscinas, porteros, botones, obreros de la construcción, etc. Claro. Como que no cobran...
Pero la verdadera impresión vino cuando al finalizar el programa, veo que está dedicado a la memoria de una chica que falleció en el accidente de avión que iba de Brasil a Francia. Aquel suceso tan inquietante que nos hizo pensar que Lost estaba haciéndose realidad. Y duele verla tan guapa, tan joven y tan llena de vida. Como Farrah. Como Michael en sus vídeos.

No hay nada más desolador que la muerte de las divas. Del nivel que sean. Del sexo que sean. Del lugar que sean.
La muerte es una hostia de realidad. De ahí la acuciante necesidad de ver la vida como un adolescente...

sábado 27 de junio de 2009

La música de Alterego



Michael Jackson
Billie Jean

Hoy no podía ser otra...

jueves 25 de junio de 2009

Bárbara

Me gusta su cara, me gustan sus andares y esa forma de mirar mientras desfila. Me gusta que es alta, muy delgada, muy blanca y tiene una expresión extraña cuando sonríe. También me gusta que sea de Vetusta. Orgullo patrio.

Para la gran Ann Demeulemeester



Para McQueen



En Armani Prive



En Kris Van Assche



Para Gianfranco Ferre



En Armani



Debería trabajar más. Y debería tener un grupo de fans en Facebook.

lunes 22 de junio de 2009

Save the dog!



Todo el sábado por la tarde buscando unas gafas. Quiero jubilar las que tengo ahora y quiero unas muy determinadas, no me valen cualquiera. El caso es que entre las ópticas que cierran sábado por la tarde, las que destilan bordería y ni caso te hacen cuando entras (la próxima vez iré con un bidón de gasolina como la chica del bestseller de moda) y las que no tienen las que quiero, me encuentro sin gafas y cacareando en el blog. Pero no todo está perdido. Hay una pequeña óptica cerca de casa que tiene un horario totalmente incompatible con el mío. A pesar de eso, el lunes en cuanto salga del trabajo, volaré si es necesario, saltaré rotondas y fuentes (cuyos chorros ofenden a Dios) y llegaré. Con la lengua fuera y al borde del colapso, pero llegaré. Esas gafas son mías y de nadie más.

Con el rollo de las gafas y la necesidad perentoria que tengo de descansar, este fin de semana me ha venido de cine. Ignorando completamente el sol, G y yo nos hemos dedicado a descansar, holgazanear, ir de compras, retozar y dormir mucho. Una carga de pilas importante que, inocente de mi, creo que me va a durar toda la semana. En realidad, no llegará más allá del martes pero de momento me vale. El martes de la semana pasada todavía arrastraba una resaca de pánico.



Los viernes que me quedo en casa soy absolutamente fiel a Callejeros, ese programa de Cuatro especialista en mostrar lo más chungo del país. Me encanta ver esas otras realidades tan distintas a la mía y a la de los que me rodean y que hacen que G exclame una vez tras otra eso tan suyo de "poco paro hay para lo que debería haber". No se le puede tener en cuenta. Es economista y director financiero de una empresa y, como todo el mundo sabe, en temas de trabajo y superación personal es implacable.
El caso es que él es más fan del programita de Cantizano y del mismo Cantizano (no nos engañemos). Yo no lo puedo soportar. Esa mezcla de amarillismo, populismo venezolano y demagogia barata (valga la redundancia) me ponen de los nervios, pero a él le flipa y es notorio que en esto de la pareja, un 50% se reduce a ceder.
Quién me iba a decir a mi, al borde ya del sueño, que vendría Cristina Tórrida, perdón Tárrega, la musa de Telemadrid, a espabilarme de golpe. Resulta que tiene un acosador. Como las estrellas de Hollywood. Como las grandes. Como lo que es.



Mal maquillada, mal peinada y peor vestida (as usual), desgrana con mohínes de labios operados y batir de pestañas la extraña historia de un acoso (sin derribo) de una "jovencita" recién llegada a la capital que poco podía sospechar que caer en las garras del Temprano no iba a ser lo peor de aquella aventura.

El climax (no va con segundas) de la historia viene cuando cuenta, ya no estamos en horario supuestamente protegido, que la única vez que tuvo contacto directo con su acosador fue a la salida de la Cadena Ser en Gran Vía. Alguien la cogió por detrás y mientras le susurraba al oído "esto es para tí aunque ya no te lo podré dar nunca más", le metía en la boca... una compresa. Tal cual. Por si quedaba alguna duda, la Victoria Prego del corazón, la bajita gallego-sevillana-coreo-americana, la auténtica e inimitable Patiño (otra musa de la comunicación y de la "libertad de expresión"), le preguntaba: usada?. Afirmativo. Usada. Lamentablemente. Usada.
Yo ya no entendía nada de nada pero, por suerte, la Tórrida estaba allí para aclararlo todo y para decirle a su fan fatal que ya no tenía miedo (vía cheque de la productora de AR).

Previamente a dedicarse a hacerle la vida imposible a la ex-novia de Temprano, super amiga (o sea) de Alejandro Sanz y esposa (ya no hay crisis) de Mami Quevedo, el acosador había nacido con un cuerpo equivocado. Se puso en manos de la cirujía (la auténtica religión del siglo XXI) y había reparado ese error de la madre Naturaleza. De ahí la compresa. De ahí el que ya nunca más se lo puediera dar. De ahí todo el follón. Yo no podía dejar de pensar en la de veces que afirmé ante quien quisiera oírme que lo peor de Todo Sobre Mi Madre es lo increíble que resulta la historia del transexual Lola (espléndidamente destrozado por Toni Cantó). Eso me pasa por hablar.
La realidad siempre supera a la ficción. Muy grande la Tárrega. Muy grande su historia. Muy grande DEC (Dónde Estas Compresa?). No volveré a hablar mal de Cantizano ni del resto de excelentes colaboradores, profesionales de probado prestigio que amenizan esas noches de viernes en que más me hubiera valido entregarme sin reservas a los brazos de la Mahou (Cinco Estrellas) hasta acabar con las pocas neuronas hábiles que me quedan.

Esto me pasa por quedarme en casa.



Pero las sorpresas del finde sin gafas no iban a terminar ahí. Empeñado en seguir viendo televisión, me enchufo a las noticias de Cuatro más que nada por ver a la gran Marta Reyero (vetustense de pro) y me llevo otra sorpresa que casi acaba con mi pobre y maltrecho corazón.

Casi podía decir con los ojos cerrados lo que iba a ver en las noticias: los de siempre haciendo lo único que saben, destrozar vidas en nombre de nada. La muerte de Vicente Ferrer, alguien que apostó por la vida y la compasión (no como los otros). La crisis permanente y su loca algarabía y la Roja que sigue ganando. Un par de recomendaciones de cine, cero como tres segundos de tiempo a velocidad del rayo y para de contar. Sin embargo, una vez más, debo estar más dispuesto a la sorpresa.
Resulta que Daniel El-Kum, aquel estilista de Supermodelo, íntimo de la Obregón se tiró por el balcón de su casa abrazado a su perro porque había un incendio en el salón.



Me pica la curiosidad y acudo de cabeza donde todo tiene respuesta y nada malo te puede pasar: Internet. Y allí (o sea, aquí), me entero que además de eso, tenía una enfermedad mental y que pudo ser él mismo el que provocara el incendio de su casa. Los vecinos (como siempre) ya lo veían venir pero (como siempre), nadie hizo nada. No digo avisar a la policia por un peligro quizá inexistente (aunque tal y como se está poniendo últimamente El Cuerpo, no me importaría verlos en mi casa un día sí y otro también), pero no hubiera estado mal que alguien se hubiera parado dos minutos a hablar con él en el ascensor, preguntarle qué tal le iba todo, ser humano. Ser más Vicente Ferrer. La mejor información sobre el caso la proporciona El Mundo en su edición digital (a veces lo leo a escondidas). Para esto y todo lo relacionado con conspiraciones, ácidos bóricos y secretos de sumario, el periódico del amante de Exuperancia Rapú es único. En El País (mi periódico de referencia), ni siquiera daban su nombre. A todo esto, qué culpa tenía el perro?. Tomará medidas la Sociedad Protectora de Animales ahora que ya ha terminado San Isidro?.

El fin de semana que viene, ya con gafas nuevas espero, nada de quedarse en casa que, visto lo visto, es super perjudicial. Yo a mis Mahou. Nada de tele que da miedo. Mucho miedo...