lunes 9 de noviembre de 2009

HipoTK2 (Love Hurts)



Seguramente Peter Pan nunca pensó en los diferenciales, en el Euribor, en los metros cuadrados útiles y en los construídos, en constructoras, en financiación.... ni yo tampoco. Pero parece que el tiempo de ser Peter Pan ya ha pasado.
Desde el pasado 23 de octubre, G y yo somos los orgullosos propietarios de un piso. Es la primera vez que lo escribo y siento que el vértigo vuelve. Pero vamos por partes.

Previously on HipoTK2...

G está en cama con una de esas molestias muy molestas que afectan al aparato urinario (y por extensión a toda nuestra vida de pareja; no comment). El caso es que un día me dice (entre estertores de agonía que él para sus cosas es muy suyo), que le acerque unos planos que hay sobre la estantería de nuestro salón de alquiler. Poco (poquísimo) podía imaginarme yo que ahí estaba empezando el resto de mi nueva vida. Yo había visto esos planos pero no les presté atención habida cuenta de la afición de mi santo a traerse trabajo a casa. Total, que de pronto me veo eligiendo entre el 3º A o el 5º B. Como si no tuviese otra cosa que hacer, como si toda mi vida hubiese estado esperando ese momento.
Como soy de natural confiado, y algo vago también hay que decirlo, pienso que todo eso es a largo plazo, que ya llevábamos tiempo viendo algún que otro piso aunque siempre de forma nada formal y siempre descartados porque no nos gustaba el barrio, o la fachada o la distribución o porque no tenía garaje... Pero en este caso no iba a ser así.



Una semana después, mientras toda la ciudad celebra los fastos de los Premios, me veo a mi mismo como desde fuera esperando a G en una calle de nombre precioso donde nuestra (yo todavía no la consideraba como tal) inmobiliaria tiene su sede. Se da la circunstancia o la casualidad (para quien crea en ellas) que en esa calle esperaba a G cuando empezamos a salir. Él, en su lucha titánica de siglos contra el idioma inglés (algo que empiezo a sospechar que acabará dominando aunque sólo sea por agotamiento del idioma), acudía a una academia en esa misma calle y yo le esperaba a la salida con Manic Street Preachers en los cascos y sentado enfrente de la que ahora es mi inmobiliaria de referencia. Sorpresas te da la vida. Todo esto lo pensé mucho después, recién salido de mi enésimo ataque de ansiedad. En ese momento no era consciente de ello (bueno, no era consciente casi de nada).



El chico de la inmobiliaria (en adelante, J), nos recibe con amabilidad de comercial y en su cara se refleja lo que está pensando para sus adentros (es difícil pensar hacia afuera...). Minutos después, apabullado por las preguntas específicas de G y algo aturdido (supongo) por mi sonrisa nerviosa (y exhultante de carisma también), se decide a llamarnos "chicos". Así, en general, como dando a entender que "entendía" lo que pasaba. O sea. Que le estaba vendiendo un piso (mejor dicho, le estábamos comprando un piso porque él poco hizo, la verdad) a dos maricones. Vale. Pasado el shock inicial, J se puso las pilas que al fin y al cabo, se trata de vender. Qué cansinos son a veces los heteros...
Y hete aquí que, dos semanas después, ya tenemos piso. Todavía queda tiempo para que lo ocupemos porque está en construcción y tengo que decir, aunque me pese, que mola. Mola decirle al arquitecto las reformas que queremos y mola empezar a fijarte en tiendas de decoración. Y hasta ahí.

Lo más curioso de todo es que cuando se lo decimos a nuestros amigos, a pesar de que habíamos decidido por consenso que no abriríamos la boca hasta tener las llaves en la mano, todos (sin excepción) lo que esperaban era un anuncio de boda y no de hipoteca. Yo creo que ya más casados no podemos estar. Lo estamos por el rito de la hipoteca y con la bendición del banco. Algo sin duda más poderoso que cualquier religión o cualquier juzgado. Además, yo hasta que no pueda casarme por la Kabala no pienso dar el sí oficial. No soy religioso pero de tener que elegir alguna qué menos que la de Madonna, Demi o Ashton...



Más novedades: el documental para el que he escrito los textos se estrena en el Festival de Cine de Gijón (festival indie de referencia en España). Más vértigo. Falta de tiempo y encima, voy a quedarme sin ir porque estaré fuera del país por cuestiones de trabajo, aunque no se si Portugal se puede considerar estar fuera del país...



Love hurts: mi amor por las Dr. Martens me estan costando la salud. Nunca (recalco) pensé que fuera tan duro domar a las susodichas botas. Recibo consejos de todo quisque, desde los que me aconsejan que las atiborre a Nivea (lata azul de toda la vida) hasta los que me recomiendan que las mande sin demora a freir espárragos al fondo del armario. Pero estoy por darles todas las oportunidades posibles.
Así, llevo los pies vendados con tiritas como si fuera Memorias de una Geisha y a base de dos pares de calcetines (que las botas se encargan también de destrozar poco a poco), parece que voy ganando la batalla. Ellas y yo sabemos que sólo puede haber un ganador. Sólo puede quedar uno y por mis huevos que ese voy a ser yo.
He descubierto el placer del dolor gracias a ellas. Sólo espero que no dure mucho. Y esto, viniendo de alguien que se compró unas Vans dos números más pequeñas porque eran las últimas que quedaban y acabó por domarlas, creo que tiene un valor añadido.

El amor duele. Unos más que otros. El dolor te recuerda que estas vivo. La hipoteca te recuerda que nunca volverás a Nunca Jamás, que nunca jugarás con los Niños Perdidos, que nunca pasarás las noches persiguiendo a tu sombra...

O si???

sábado 7 de noviembre de 2009

La música de Alterego



Fangoria
Retorciendo palabras

domingo 1 de noviembre de 2009

Halloween









Había preparado un post pero al final quedó tan oscuro, siniestro y extraño que, de momento, va a pasar una temporadita en la nevera. Ya veremos en qué queda.
Hay días en los que no se debe escribir nada...
Feliz Halloween!!

miércoles 21 de octubre de 2009

Impuesto de Sucesiones

Hace unos días, leyendo la biblia bloguera por excelencia (The Sartorialist), me entero de que Giorgio Armani acaba de salir de una hepatitis bastante grave, lo cual ha llevado a plantearse el siempre espinoso tema de la sucesión.

A mi, creo que de todos es sabido, no me gusta especialmente lo que hace este señor, aunque no por ello dejo de reconocer su valía. Se ha mantenido en lo más alto desde que saltara a la popularidad más callejera gracias a los trajes que lucía la inmejorable percha de Richard Gere en la, por otra parte bastante mediocre, American Gigoló. Tengo que reconocer que lo único que recuerdo con verdadero cariño es la escena del desnudo del futuro intimísimo de Su Santidad(el Dalai Lama, no B16 que sólo tiene por íntimo a su secretario personal). De lo demás, ni me acuerdo. Esa es la verdad.



Sin embargo, los trajes de Gió (Caro Gió para la simpar Dellate), cosntituyeron todo un revulsivo para la época. Fueron la imagen icónica de aquellos felices ochenta, que tantos disgustos traerían después y que vistos desde nuestra perspectiva actual, fueron como un juego de niños. Es posible que con la que está cayendo, la vuelta una y otra vez de los diseñadores hacia la década de la movida, Joan Collins (que dice que ahora sólo se viste en Primark) o Jane Fonda y su aerobic, sea una manera de reivindicar esa parte lúdica de la moda y, en definitiva, de la propia vida.

En los ochenta todo era exceso, alegría, derroche, ganas de vivir, de follar y de ponerse hasta las patas. Y, en medio de todo ese berenjenal (confetti, traca y megatrón), los trajes de Armani para el hombre triunfador y para la mujer que quería (más bien, exigía) ser tomada en serio (y hasta temida reverencialmente), fueron el uniforme imperante de toda una década.



Su nombre se asoció de manera inmediata e indeleble (por lo que parece) al lujo y sobre todo, al éxito social. No eras nadie (no eres nadie) si no tienes al menos, un Armani en tu armario. Hace bien poco veíamos como el (hasta entonces) mayor corrupto de la historia reciente de España, llenaba su closet con Armani a tutiplén, gracias a los incautos (o no tanto) que habían caído en sus garras y en las de Gescartera (por cierto, varios obispos los primeros).

A lo que voy que me disperso. Es que me pones un corrupto delante y me pierdo...

El caso es que tras años de éxito sin cuento, de vestir a la Preysler, la Loren, la Leti cuando era normal y etc, etc. el buen señor tiene un jamacuco y todo el mundo se pone a temblar pensando en la edad que gasta el Caro Gió. Hay que decir que está estupendo para su edad (es horrible esta expresión pero no encuentro otra mejor). Y aparece como Mercedes Milá en las pantallas de GH, la terrible y espinosa cuestión de la sucesión, que viene a ser como una nominación definitiva.

Cuando el loco aquel decidió pasar a la historia gracias a acabar con Gianni Versace en la puerta de una de sus mansiones, alguien escribió que Santo heredó el poder, Allegra heredó el dinero y Donatella las riendas creativas pero... quién heredará el talento?.



Algo parecido puede pasar con el caso de Armani. Es, por supuesto, sólo hablar por hablar. No seré yo quien le desee nada malo a este buen hombre. Al contrario.
Visto el baile de sillas que hay en las grandes casas de costura europeas y del acecho de las grandes corporaciones del lujo, es muy posible que, a su debido tiempo, algo similar ocurra en esta. Demasiados jefes y muy pocos indios.

Cuando el alma de una maison desaparece por motivos naturales (YSl, Balenciaga, Chanel) o por motivos sobrenaturales (Ungaro, Lacroix) qué es mejor para esa casa?. Dejar que el legado se quede como está o permitir que cualquier skater de diecinueve años abalado por alguna todopoderosa editora de moda tome las riendas y lo mande todo al carajo?.
Es repetible y extrapolable el caso de Tom Ford en Gucci o Stephano Pilatti en Saint-Laurent?. O es más que probable que volvamos a asistir a diseñadores y creativos (cuando no starlettes ex-disney y ex-rehab) intentando vendernos la moto?.

Debe una casa desaparecer con aquel/aquella que le dió vida y razón de ser?
El beneficio económico lo justifica todo?
Es de recibo algunas cosas que estamos viendo a diario bajo el nombre de auténticas leyendas del arte?
Por qué se mosquean tanto cuando alguien usa su nombre sin permiso y ni parpadean cuando alguien supuestamente genial destroza y vulnera sin piedad toda una visión del mundo y de la moda?.

Por dinero baila el perro pero... hasta cuándo durará el baile??

viernes 16 de octubre de 2009

Colecciones de invierno: Alexander McQueen

La imaginación y el buen gusto de este hombre con pinta de hooligan inglés parece que no se acaba nunca (por suerte). No sólo ha presentado la mejor colección de mujer de la Semana de la Moda de París, sino que sus colecciones para hombre, aunque pasen algo más desapercibidas, son, simplemente, fabulosas.

El invierno según McQueen:













Hijo de un taxista y un ama de casa, tras presentar su primera colección, Isabella Blow (musa y amiga) le dijo a su madre: "Enhorabuena Señora. Ha parido usted al Yves Saint-Laurent del siglo XXI". No me puedo imaginar mejor cumplido ni mayor verdad.
Amén.

miércoles 14 de octubre de 2009

Paranoias y Cegueras



Fin del Puente del Pilar, de los fastos de la fiesta nacional, de abucheos y hunks desfilando por la Castellana. Vuelta a la rutina.
El sábado nos fuimos a pasar el puente en mi casa (bueno, la de mis padres) y de allí volví con el estómago un poco tocado. Según DKNL ya no estoy acostumbrado a comida como Dios manda. Demasiada comida basura a deshora y demasiada ensalada hacen que cuando un cocido con todos sus aditamentos maravillosos cae en tu estómago, éste se revuelva y proteste, regalándote a cambio dos días de tormentos sin cuento. De todas formas, creo que me compensa. Los lagrimones de felicidad que corren por mis mejillas cuando lo ingiero dan fe de ello.
Demasiados días ausente del blog y demasiadas novedades que contar, así que, voy a ello.



Nos dejó el gran Irving Penn. Un visionario revolucionario que nos regaló para la posteridad las mejores instantáneas de moda de la historia. Las santas deben estar relamiéndose en el cielo con la mera posibilidad de que las inmortalize (más).
Michael Jackson nos deja una canción nueva que al parecer no es tan nueva (todo va tan deprisa...) y Camilo Molamazo Sexto deja la canción (una vez más).
Musos. Artistas irrepetibles, adictos al bisturí y al exceso. Deberían aprender de ellos los que intentan vender paraísos vergonzosos envueltos en marketing.

El domingo por la noche nos fuimos a Santander (una de mis ciudades favoritas), a deambular por esas maravillosas calles como Hernán Cortés (sede de Del Rosa al Amarillo, una de las mejores tiendas del país), la Plaza de Pombo o el increíble y decadente Paseo Pereda. Una gozada. Quedamos con N (amiga de Elena C), artista de voz profunda y risa contagiosa que está a punto de sacar su nueva línea de ropa, que vino acompañada de S, abogada residente en Londres, que nos deleitó con su estilismo y su gracia natural. Comentando en La Cátedra el famoso test del hijoputismo que circula por Facebook y que todos hemos hecho, S nos dejó claro sin tener cuenta en Facebook que muchos años antes ella era la más en eso del hijoputismo. Una anécdota maravillosa y algo punk que mi natural modestia me impide repetir.



Sigue el culebrón Gürtel y el culebrón Duquesa-Anticuario Skinny. Super a favor desde aquí de Ricardo Costa, verdadero abanderado del plumapijerío, y super a favor de que la de Alba se bañe en Ibiza con quien quiera (y sin cerrar la boca). Creo que a estas alturas del milenio y con la que está cayendo a lo mejor va siendo hora de volverse un poquitín más hippy y algo menos Torquemada. Qué afición.

Ricardito Costa puede ser que sea un ladronzuelo sin clase (el reloj es horrible, el coche mucho más y de los trajes de Milano mejor ni hablamos...) pero esa mezcla de pluma descarada y pijerío del Colegio del Pilar (o de donde quiera que vayan los pijos valencianos), tiene un punto. Muso del Siglo XXI. Al hilo de este tema, DKNL me hace notar que algo pasa últimamente, cuando los heteros se amariconan sin remedio y las maricas son cada día más burras (estilísticamente hablando). Un cambio más del siglo de los cambios.
Sólo una cosita Ricardín: habiendo Tom Ford, qué necesidad tienes de pringarte por un Milano (que hasta el wanabe de mi jefe se viste allí)?. Puestos a que te entruyen y a que los tuyos renieguen de tí como San Pedro de Cristo, no tener mejor el armario forrado de trajes maravillosos??. Es sólo una reflexión.

A Obama le dan el Nobel de la Paz. Nada en contra... si hubiera hecho algo para merecerlo. Al menos él es honesto y flipa tanto como yo con el galardón (bueno, supongo que algo más). Están locos estos suecos... Y, por cierto, a todo esto, Guantánamo sigue abierto, no?.

Estoy enganchado sin remedio a Flashforward, la auténtica serie del 2009. Los capítulos duran apenas cuarenta minutos pero merecen la pena. Es increíble mi capacidad de quedarme enganchado a cualquier serie que fomente mis paranoias. Primero (hace ya mucho) fue Twin Peaks, después Expediente X, Hay alguien ahí?, Dexter, Héroes... y ahora, Flashforward. Me faltó la reina de las series paranoicas, Perdidos, pero es que me venía fatal de hora.



En París se ha extendido la epidemia de la ceguera. No hay más que ver (qué ironía!) las colecciones de Chanel o Yves Saint-Laurent, que si los auténticos levantaran la cabeza no se iba a librar ni Lily Allen. Todas las demás, una auténtica sucesión de bostezos, un aburrimiento mortal. Menos mal que Alex (MacQueen, no Lecquio Obregón) sigue dándole a la cabeza para que luego los demás podamos suspirar a gusto. Un genio.

Pe y Pe están de promoción en los USA quejándose unos en la Costa Este y otros en la Oeste de que la Academia Española no haya nominado a Los Abrazos Rotos para los Oscar. Ya he dicho por activa, por pasiva y por versátil que la peli me gusta pero ojo con los victimismos. No hay nada que de más pena. Mientras tanto, Pe sigue sin peinarse y Pe está mejor con 60 que con 30 (según DKNL porque ahora es super rico y eso siempre embellece). Pues será.

Y nada más por hoy. Clara Clarividente (en adelante, la Ermitaña), me pide que comente GH11. No lo sigo mucho y cada vez que lo veo, están o follando o montando bronca. La vida misma.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Alterego en el Infierno



Anoche tuve un sueño, pero no como el de Martin Luther sino un sueño, sueño, de los de dormir. El caso es que últimamente tengo, digámoslo así, dificultades para conciliar el sueño. Nada que ver con el insomnio. Sólo dificultades. El caso es que paso de estar despierto a estar profundamente dormido en más tiempo del habitual. Para mí, lo habitual es ver mi almohada a cien metros y estar ya roncando...
Antes de quedarme dormido, igual que otros cuentan ovejas o repasan su agenda del día siguiente, suelo caer de manera involuntaria en polémicas absurdas tipo por qué los comentaristas y tertulianos de las radios y las tv no dan de una puñetera vez un golpe de estado planetario y solucionan todos los problemas del mundo habida cuenta de que tienen soluciones para todo?. En fin, cosas así.
Sin embargo, la polémica autoinfringida de anoche tuvo como resorte inconsciente la última colección de Prada en Milán. Estamos sobrevalorando a Prada?. Realmente todo lo que hace es tan maravilloso o nadie se atreve a decir realmente lo que piensa?. Deberá venir una niña inocente para hacer ver al Emperador que va desnudo?.
Total, que pensando si era mejor Ferragamo que Prada me quedé profundamente dormido... y ahí empezó mi calvario.




De repente, un ruido sordo como de arrastrar de cadenas, me sobresaltó. Ante mí, oscuridad profunda y una figura apenas atisbada entre las paredes que conformaban aquella especie de caverna sinuosa y enorme. Un par de ojos oscuros y profundos me observaban tras una nariz prominente que asomaba bajo la capucha de la túnica remachada con tiras de cuero y cristal negro (of course!).



Con voz trémula (siempre quise decir esto) pregunté:
Eres el fantasma de las Navidades pasadas?
Una voz de ultratumba, poderosa como cien truenos y perfecta como una esfera de cristal me respondió (de bastantes malos modos, he de decir):
Soy Miuccia Prada, animal!!
Yo, como es de imaginar, me quedé perplejo. Aún así, conseguí sacar fuerzas de donde no las había y me arriesgué a una segunda pregunta:
Y qué quieres de mi?
En buena hora...
Quiero que me acompañes al Infierno de la Moda. Tú, mi más fiel seguidor, mi acólito número uno, aquel que jamás (recalcó) ha cuestionado ni una sola de mis colecciones, ese que no paró hasta que le regalaron por Navidad unas chanclas del Luna Rossa que ahora no se pone, te has permitido dudar de mí... Y eso tiene un precio.



A estas alturas yo tenía los huevos como aceitunas (pequeñitas, pequeñitas) y como de todo se aprende en esta vida e intuía que aquello no era una visita de cortesía, no pregunté más. Agaché la cabeza y dije:
No soy digno de que entres en mi blog, pero una palabra tuya bastará para sanarme... (vale; también tenía muchas ganas de decir esto, pero al fin y al cabo era el responsable de mi propio sueño).
Empezamos a caminar. Miuccia delante y yo detrás con la cabeza baja, más para ver dónde ponía los pies que por humildad (virtud que, francamente, no me adorna). Como duermo sin gafas y aquello estaba super oscuro y como también soy un poco tocapelotas, volví a preguntar:
Dónde estamos?. En un cuarto oscuro?
En el Infierno, maricón!!
Vale. Mensaje captado. No más preguntas. La Mamma no tiene el día pedagógico y yo quiero despertar sano y salvo.
Miuccia extendió su mano que todo lo crea y todo lo destruye, y ante mis ojos atónitos y entornados (soy miope y no llevo gafas, insisto) se presentaba una inmensa montaña de fuego y tornados, rodeada por lo que parecían ser anillos o terrazas. Los Anillos del Infierno de la Moda.
Con algo más de paciencia de la que había mostrado hasta entonces (sospecho que la muy perra disfrutaba con todo esto) me obligó a entrar en el primer anillo, mientras me explicaba (menos mal) de qué iba todo aquello:



Primer Anillo: los seguidores de la moda pronta. Millones de personas dan vueltas sin fin (esto es una constante en todos, así que en lo sucesivo me lo ahorraré) con bolsas de Zara, Gant, Pull and Bear... Los menos afortunados, los que todos miraban con desdén, llevaban unas extrañas bolsas blancas con un nombre azul que (malditas gafas) no acerté a leer.
Segundo Anillo: los que pusieron toda su fé en los grandes almacenes. Mujeres en su mayoría, recién salidas del bingo, con cara llorosa y grandes bolsas.
Tercer Anillo: los fanáticos de los Beckham. Chonis y Chulos o viceversa de zapato blanco, pendientes de diamantes falsos y tetas XXL. Su religión les prohíbe ingerir sólidos por lo cual, este anillo es más lento que la M30 un lunes por la mañana con lluvia.
Cuarto Anillo: los X. Gente a la que le da igual ocho que ochenta, de esos que se visten en función de su temperatura corporal. Miuccia los desprecia tanto que apenas estuvimos un momentín. Mejor porque yo también los desprecio bastante. He creído ver una mirada cómplice?. Nota mental: en lo sucesivo, dejar las gafas en la mesita de noche, por lo que pueda pasar...
Quinto Anillo: Cibeles Madrid Fashion Week. Creo que poco más hay que decir. Me hubiera encantado decirle cuatro cosas a los Lomba y los Larraínzar pero Miuccia tenía prisa. Me conformé con un empujón disimulado.
Sexto Anillo: diseñadores noveles y poperos. De esos que creen que a alguien le puede interesar broches de felpa o faldas con perritos de patchwork. Un horror. Todos estos se prostaron a nuestro paso. Bueno, al suyo. A mi ni me miraron.
Séptimo Anillo: los saldos y las rebajas. Esto ya era el acabose. Más lleno que Gran Vía el día del Orgullo.
Octavo Anillo: los It. Fotologeros, Blogueros y demás calaña de Internet. Aquí el problema era caminar sin caerte deslumbrado por los flashes de las cámaras digitales con las que todos se hacían fotos a todos, pero sobre todo a sí mismos.
Noveno Anillo: el último. El más aterrador. El Anillo de los que vendieron su alma a La Martina y Tous. Gente seudo pija que se cree en posesión del charme más absoluto. Una pesadilla en toda regla.



Al borde del agotamiento extremo, Miuccia (en adelante, La Grande), me miró tras su inmensa nariz italiana y con bastante mala leche me preguntó:
Y bien?
Ante lo cual, qué podría contestar??.
Insistió:
Como castigo por haber dudado de mi y de mis colecciones pasadas y presentes y para que sirvas de ejemplo a todos aquellos que pudieran caer en tu misma tentación, te dejaré para siempre en el Noveno Anillo, usando polos de algodón con más letras que El Quijote y más banderitas que un mitin del PP para siempre jamás.

Me quedé de piedra. En La Martina?. Yo en La Martina?. Para siempre jamás?.
Noooo... La Martina noooo... La Martina noooo...

De repente, un fuerte golpe me despertó al momento. Afortunadamente, G venía a salvarme una vez más. Cuando yo ya esperaba algo del tipo: "tranquilo, amor, es sólo un sueño" lo que escuché fué: "como sigas así te vas a dormir al sofá. Esto no hay quien lo aguante, coño!".



Menos mal. Había sido sólo una pesadilla.
Por cierto, durante todo el sueño y durante toda la visita al Infierno de la Moda, una cancioncilla resonaba continuamente a modo de banda sonora y yo, claro está, me desperté con ella en la cabeza.
Celebration...
Pero es que esta mujer hace promoción hasta en el Infierno???